Las redes LTE para banda ancha movil se desarrollarán masivamente, según Huawei

Ante el constante aumento del tráfico de datos que ponen en riesgo las actuales redes de telecomunicaciones, Huawei espera un gran aumento de la disponibilidad de las redes LTE. De hecho, la firma asiática, pionera en la instalación de LTE, espera firmar 20 contratos para proporcionar esta tecnología a lo largo del año.

De hecho, Huawei ha suscrito nuevo contratos de LTE en el primer trimeste de 210, y coopera en el desarrollo de estas estructuras con más de 60 operadoras, entre las que se encuentran Vodafone, Movistar (a través de su filial británica O2) y China Mobile.

El mayor obstáculo para llevar a cabo la popularización de este tipo de soluciones de “cuarta generación” es la falta de terminales que sean compatibles con ella en el mercado actual. Sin embargo, Huawei espera que durante este año las operadoras empiecen a lanzar terminables que incorporen LTE.

Otro dato relevante es el aumento del tráfico de datos, que se duplicó durante el año pasado y que se espera que se multiplique por cinco para 2020. Las operadoras tienen por delante el desafío de rentabilizar ese aumento del tráfico, haciendo frente a los costes que supone su gestión mediante la implantación de soluciones de banda ancha unificadas.

La “SingleRAN”, por ejemplo, es una de las propuestas para absorber el gran aumento de la banda ancha móvil, ya que reduce el coste de cada bit y permite, por tanto, esa rentabilidad. Sus ventajas son una cobertura de red “multicapa”, un uso eficiente del espectro de frecuencia y una capacidad de ancho de banda de frecuencia completa.

Desde Huawei se afirma haber conseguido velocidades de descarga de 1.250 megas en experimentos de laboratorio. Aunque esto de momento no se pueda trasladar al cliente final, sí se puede mejorar la capacidad y velocidad de las redes actuales de forma muy notable.

Otro de los problemas de las operadoras son las múltiples interferencias que se producen en las llamadas “redes vivas”, dificultando el mantenimiento de una alta calidad de transmisión, lo que obliga a las operadoras a proteger su inversión en infraestructuras ya instaladas mediante la reducción del número de antenas e instalaciones.