El oscuro lenguaje de la telefonía móvil

El desavisado consumidor que se decida por fin a comprarse un teléfono nuevo con conexión a Internet móvil o a cambiar el plan que tiene con su compañía, se verá arrastrado en la actualidad a un baile de términos que puede que, en algunos casos, no le digan nada, tales como 3G, 4G o Wi-Fi. Las personas menos duchas en el último grito tecnológico en cuanto a dispositivos móviles puede sentirse como si repentinamente hubieran empezado a hablarle en otro idioma. Estos términos relativos a la comunicación inalámbrica en realidad no fueron desarrollados pensando en un público general, pero su uso ya está extendido en todas las áreas de la sociedad.

¿Cuál es la diferencia entre 3G y 4G? Pues la G viene de la palabra generación, y antes de la 3 aparecieron la 2,5, la 2 y, por supuesto, la 1. Sin embargo, fue la tercera generación la que se llevó el gato al agua en términos de popularidad. Con cada nueva generación se suele producir un gran cambio en la forma de conexión y en los servicios que podemos obtener de ella.

El 3G consiguió que pudiéramos ver vídeos y TV en nuestro móvil, empezáramos a hacer uso de la videoconferencia o los servicios basados en localización, al darnos una velocidad de más de 1 Mb/s, la cual suele ser suficiente en la mayoría de los casos.

Las velocidades de su sucesor, el 4G, en teoría permiten una velocidad de navegación a través de Internet Móvil de entre 3 y 6 Mb/s, pudiendo incluso superar los 10 Mb/s con una buena conexión, lo que equivale a ponerse a la altura del ADSL y el cable. En muchas zonas este servicio aún no está disponible, aunque ya haya entrado en 30 mercados. Por ejemplo, Miami, Nueva York Los Ángeles aún no disfrutan de velocidades 4G.

Wi-Fi es un término que hace referencia a las conexiones inalámbricas. En un principio se usaba solo en el ordenador, pero en la actualidad una gran cantidad de dispositivos móviles soportan este protocolo. Con Wi-Fi se pueden mantener conexiones inalámbricas de corta distancia, por lo que están disponibles principalmente en casas particulares, bibliotecas, cafeterías o restaurantes.

En realidad, Wi-Fi no tiene ningún significado. Es un término ideado por una empresa de publicidad con el objetivo de que fuera fácil de recordar e identificar. En cuanto a los servicios que ofertan las diferentes operadoras, lo mejor es no dejarse llevar por la propaganda e investigar que resultados están obteniendo personas que ya los tengan contratados con esa compañía antes de firmar nada.