Después de los inmigrantes, los ancianos son el objetivo

La penetración de la telefonía móvil en España superó el 100% de la población del país hace alrededor de dos años, según los datos publicados por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT).

Esto significa que hay más líneas móviles dadas de alta que número de habitantes, pero el dato en sí no quiere decir que todos los españoles tengan al menos un teléfono móvil, ya que gran cantidad de clientes, especialmente los empresarios, tienen más de una línea por contrato. La saturación del mercado está entre las más altas del continente europeo, y este hecho se combina con la presencia dominante en el mercado de las tres operadoras más fuertes en Europa, un panorama que provoca que España sea el líder mundial en portabilidades desde hace años. Ante la falta de clientes nuevos, las operadoras lanzan agresivas campañas de ofertas para hacerse con los usuarios de las compañías rivales.

No obstante, lo cierto es que las compañías no consideran la portabilidad como una buena opción de aumentar su clientela, ya que el coste de captación es mucho más alto cuando se trata de robarle clientes a otra compañía si lo comparamos con el coste de una nueva alta. Hasta hace poco la opción más apetecible pasaba por la captación de inmigrantes, lo que dio lugar al lanzamiento de ofertas cuyo target específico era esta comunidad e incluso la aparición de Lebara, un operador móvil virtual dedicado al colectivo inmigrante de forma exclusiva. Sin embargo, este colectivo está saliendo del mercado debido a la crisis, lo que está llevando a las operadoras a buscar otros grupos de usuarios potenciales que no estén saturados. El foco de interés parece haberse desplazado a la población más mayor.

La operadora gallega R se dispone a vender teléfonos de la austriaca Emporia Telecom, especializada en la fabricación y comercialización de teléfonos móviles para mayores de 60 años. Esta empresa familiar con sede en la ciudad de Linz emplea a un tercio de trabajadores de 65 años y está plenamente centrada en las necesidades de los mayores. Y no es esta la única compañía que trabaja en exclusiva en este sector del mercado.

La sueca Doro se hizo popular durante la pasada década por su venta de dispositivos buscadores de objetos, y hoy en día se ha hecho un hueco importante entre los fabricantes europeos gracias a sus móviles dirigidos a la tercera edad.

Los fabricantes de móviles tradicionales están empezando también a entrar en la contienda por hacerse con este mercado. El grupo chino ZTE ha sido el último en desembarcar en España de la mano de Orange, que pretende vender estos móviles para personas mayores en las farmacias, aun punto de venta hasta ahora inédito en el sector.

Es más que evidente que las empresas han tenido que aguzar el ingenio al máximo en esta época de crisis, buscando nichos de mercado que, en mejores circunstancias económicas, ni siquiera habrían considerado. El segmento de los móviles de gama media está totalmente cubierto, lo que lleva a fabricantes y operadoras a competir por los segmentos más extremos del mercado.

La reciente popularidad de los dispositivos de bajo coste, los diseñados para mercados emergentes (sobre todo en África) y los dirigidos a personas mayores, junto con los smartphones de alta gama más sofisticados como el iPhone y la BlackBerry hacen peligrar el dominio de los móviles de gama media, que hasta ahora parecía indiscutible. Fabricantes que a principios de la década dominaban el sector gracias a sus estrategias basadas en el lanzamiento continuo y masivo de dispositivos para todo tipo de necesidades se están viendo desplazados por otras empresas que se especializan en un nicho concreto, como Apple o RIM en la gama alta y ZTE o Huawei en la baja. Y las operadoras son las siguientes.